¿Que es la DEFORESTACIÓN?
Es el proceso de la desaparición de las masas forestales que suele producirse por el accionar humano mediante la tala y la quema.
La
deforestación por lo general es impulsada por la industria maderera,
los fabricantes de papel, la construcción de infraestructura (como
carreteras o viviendas) y los emprendimientos agrícolas (que aprovechan
el suelo para sembrar los cultivos más rentables y comercializarlos). América Latina y África Occidental son las regiones más afectadas por la deforestación, aunque el fenómeno existe en todas partes del mundo.
La desaparición de bosques y selvas constituye un grave problema ambiental. La disminución del número de árboles produce desequilibrios en el clima, altera el hábitat de los animales y reduce la capacidad del planeta para absorber dióxido de carbono y transformarlo en oxígeno.
En los últimos años, la sociedad internacional ha adquirido una mayor
conciencia sobre el problema de la deforestación. La presión social
sobre las autoridades logró que, en muchas regiones, la tala se detenga y
los bosques pasen a considerarse como recursos ecológicos y turísticos de gran valor.
El turismo responsable y sostenible, de hecho, es una forma de
generar ingresos a partir de bosques y selvas. Este es el principal
argumento de quienes se oponen a la deforestación, sin tener en cuenta,
por supuesto, que el motivo principal de esta oposición es ecológico y
no económico (un bosque es necesario más allá de su capacidad para
generar ingresos).
Historia ...
La
deforestación es un proceso antiguo que se ha incrementado en los últimos tres
siglos, con un promedio de seis millones de hectáreas anuales. Principalmente
se produjo en el Hemisferio Norte en los siglos XVIII
y XIX,
aunque en el siglo XX
comenzó a realizarse en el Hemisferio Sur, especialmente en las selvas
tropicales de la región del Amazonas. Hace unos ocho mil años, los seres
humanos empezaron a talar bosques en cantidades pequeñas pero significativas,
aunque para ello sólo dispusieran de hachas de sílex. A medida que
la agricultura
se iba extendiendo el humano limpiaba el terreno de árboles y arbustos para
permitir que la luz del sol llegara hasta el suelo. El desbroce se hacía por el
método de cortar y quemar. Al cabo de un año o dos, durante la estación seca se
quemaban los residuos caídos y los árboles muertos y se sembraba en el suelo
enriquecido con las cenizas.En los seis mil años que van desde la prehistoria
hasta el comienzo de la era histórica, hace unos dos mil años, el hombre fue mejorando
sus herramientas para trabajar la tierra disponiendo de hachas y arados en la Edad del
Bronce y luego en la Edad del
Hierro, así como de bueyes y caballos domesticados que tiraran de
los arados. Estos avances hicieron que la agricultura fuera ganando tierras al
bosque que fue talado allí donde ésta se desarrolló.
Hace dos mil
años, en China,
India,
el sur y el oeste de Europa y el Magreb mediterráneo, así como en las tierras bajas de Centroamérica
y las tierras altas de Perú se empleaban prácticas agrícolas sofisticadas (cultivos
diversificados, plantaciones múltiples y cría de ganado). Todas esas regiones
son naturalmente boscosas, y la agricultura a gran escala exigió talar esos
árboles.
En el año
1089, Guillermo el Conquistador ordenó realizar
el estudio
Domesday, un estudio de sus nuevos dominios (Inglaterra).
Este estudio demostró que se había deforestado el 85% de los campos, así como
el 90% de la tierra cultivable (de altitud inferior a los mil metros).5
Siete siglos antes de la era industrial, Gran Bretaña
estaba totalmente deforestada y muchos de los bosques que quedaban estaban
protegidos en calidad de reservas de caza para la realeza y la nobleza.
El primer
censo fiable de China data de la dinastía Han, hace cerca de dos mil años y por
entonces el país tenía 57 millones de habitantes, con una densidad que
triplicaba la de Inglaterra en el momento del estudio Domesday lo que implicaba
que tanto China como India e Indonesia, zonas densamente pobladas estaban
deforestadas ya hace dos mil años5
Siglos XV y XVI
Las islas del
Caribe, como también partes de México
y Centroamérica, contaban con una gran riqueza
forestal, la cual estaba compuesta de maderas como caoba y palo maría, entre otras. Con la llegada de los españoles a América comenzó
la explotación de estos bosques, para la construcción
y la extracción de productos químicos tintóreos,
como también su utilización como combustibles.
Ante un peligroso incremento del consumo, la monarquía española promulgó leyes para regular
el aprovechamiento de los bosques y no comprometer al ambiente.
Ante el
poderío británico en los mares, los reyes Felipe V, Fernando VI
y Carlos III incentivaron la creación de astilleros
en algunas ciudades americanas, como La Habana,
Campeche, Guayaquil,
El Realejo, Nicoya, Panamá, El Callao y Coatzacoalcos,
con el objetivo de recuperar el poderío naval que se había perdido. Ante esta
situación, se produjo una gran demanda de madera para la construcción de estos
barcos.
Actualidad
En el
presente, la deforestación ocurre principalmente, en América Latina, África
Occidental y algunas regiones de Asia.
Una tercera
parte del total de la tierra está cubierta por bosques, lo que representa cerca
de 4 000 000 000 (cuatro mil millones) de hectáreas.
Hay 10 países que concentran dos tercios de este patrimonio forestal: Australia,
Brasil,
Canadá,
China,
la República Democrática del Congo,
India,
Indonesia,
Perú,
la Federación Rusa y los EE. UU.7
Estos han sido explotados desde hace años para la obtención de madera, frutos,
sustancias producidas por diferentes especies o para asentamientos de población
humana, ganadería y agricultura.
En las
selvas del Amazonas, por ejemplo, el gobierno brasileño ha alentado un
crecimiento rápido en las últimas. Se construyó una supercarretera en las
regiones con mayor densidad de bosques, en el corazón del país, y promovió
asentamientos humanos y urbanizaciones en ellas
En los
países más desarrollados se producen otras agresiones, como la lluvia ácida,
que comprometen la supervivencia de los bosques, situación que se pretende
controlar mediante la exigencia de requisitos de calidad para los combustibles,
como la limitación del contenido de azufre.
En los
países menos desarrollados las masas boscosas se reducen año tras año, mientras
que en los países industrializados se están recuperando debido a las presiones
sociales, reconvirtiéndose los bosques en atractivos turísticos y lugares de
esparcimiento.
Mientras que
la tala de árboles de la pluviselva tropical ha atraído más atención, los
bosques secos tropicales se están perdiendo en una tasa sustancialmente mayor,
sobre todo como resultado de las técnicas utilizadas de tala y quema para ser
reemplazadas por cultivos. La pérdida de biodiversidad
se correlaciona generalmente con la tala de árboles. La deforestación es un
proceso antiguo que se ha incrementado en los últimos tres siglos, con un
promedio de seis millones de hectáreas anuales. Principalmente se produjo en el
Hemisferio Norte en los siglos XVIII y XIX, aunque en el siglo XX comenzó a
realizarse en el Hemisferio Sur, especialmente en las selvas tropicales de la
región amazónica.
Factores que infuyen?
Suele decirse a menudo que la pobreza
es una de las causas de la deforestación. Sin embargo, en vista de que
hogares con mayores posibilidades económicas, como los de rancheros y dueños de
plantaciones, también contribuyen a la deforestación, parece que un mayor nivel
de ingresos no implica necesariamente tasas de deforestación más reducidas. En
la Amazonia brasileña, por ejemplo, los hogares pobres son responsables de
menos de la quinta parte de la tala de menos de la quinta parte del terreno
deforestado, mientras que el 39 por ciento de la deforestación se produce en
incrementos superiores a las 200 hectáreas. Dado que los propietarios que se
dedican a la agricultura de subsistencia no pueden, por lo general, talar más
de 20 hectáreas al año, es muy posible que estos grandes incrementos hayan de
atribuirse a intereses de propietarios relativamente más ricos.
Los estudios que han modelado
cuantitativamente los efectos sobre la deforestación de los auges de las
exportaciones de petróleo y minerales han descubierto variaciones
significativas entre países, dependiendo los resultados finales de las
pautas de consumo de los gobiernos y los consumidores, de la situación
del mercado laboral y de otros factores. Los incrementos de los ingresos
provenientes del petróleo en países ricos en recursos naturales pueden reducir
la presión sobre los bosques, siempre que la mano de obra y otros
recursos se alejen de los bosques y los sectores agrícolas y se apliquen
a los sectores de la exportación. El boom del petróleo el Gabón, por
ejemplo, condujo a una apreciación de los tipos de cambio y al crecimiento de
los sectores no comerciales, pero no a un incremento de la
deforestación. Por el contrario, en Ecuador el boom del petróleo
desencadenó las mismas fuerzas que en Gabón, pero la deforestación se aceleró.
Los subsidios
agrarios han
contribuido en gran medida a la deforestación, al ser un apoyo a los precios
agrícolas, lo que hace que los agricultores tengan un incentivo para aumentar
la producción, a menudo mediante la tala de árboles. Es muy posible que los
objetivos de producción y consumo de bioetanol que se han establecido
recientemente, así como otros subsidios similares que se ofrecen en más de 35
países de todo el mundo provoquen efectos parecidos.
Se ha observado que las prohibiciones
a la exportación de madera han dado lugar a una modesta expansión de la
capacidad de procesamiento nacional, al tiempo que han fomentado la sobreexplotación
de recursos forestales, al impulsar a la baja el precio de la madera en el
país.
Sin embargo, es poco probable que la
industria maderera y otras formas de explotación forestal provoquen una pérdida
permanente de bosques, a menos que los precios de los terrenos sean lo bastante
bajos o que los subsidios agrarios o de otra clase ofrezcan incentivos para
clarear terrenos, haciendo que las explotaciones agrícolas y ganaderas se
desplacen a zonas madereras.
Un estudio sobre el corredor abierto
para la construcción de la carretera BR-163, en la Amazonia
Central brasileña, ha desvelado que
una gestión más eficiente permitiría reducir la pérdida de masa forestal casi a
la mitad de la prevista al ritmo actual para los próximos treinta años. Las mejoras
en los mecanismos institucionales y en la gestión podrían también mitigar el
auge de la deforestación, que a menudo se halla vinculado al incremento de los
ingresos.
¿Cómo combatir la DEFORESTACIÓN?
De acuerdo con las recomendaciones de
las Naciones Unidas, existen diversas medidas encaminadas a frenar el proceso de
deforestación. Por un lado, los programas forestales de cada país, los cuales
deben hacer partícipes a todos los interesados e integrar la conservación y el
uso sostenible de los recursos biológicos. Asimismo, las capacidades nacionales
de investigación forestal deben mejorarse y crear una red para facilitar el
intercambio de información, fomentar la investigación y dar a conocer los
resultados de las distintas disciplinas.
Es necesario llevar a cabo estudios que
analicen las causas de la deforestación y degradación ambiental en cada país, y
debe fomentarse la cooperación en temas de transferencia de tecnología
relacionada con los bosques, tanto Norte-Sur como Sur-Sur, mediante inversiones
públicas y privadas, empresas mixtas, etc. Por otro lado, se requieren las
mejores tecnologías de evaluación para obtener estimaciones fidedignas de todos
los servicios y bienes forestales, en especial los que son objeto de comercio
general.
Mejorar el acceso al mercado de los
bienes y servicios forestales con la reducción de obstáculos arancelarios y no
arancelarios al comercio, constituye otra de las vías posibles, así como la
necesidad de hacer un uso más efectivo de los mecanismos financieros existentes,
para generar nuevos recursos de financiación a nivel nacional como
internacional. Las políticas inversoras deben tener como finalidad atraer las
inversiones nacionales, de las comunidades locales y extranjeras para las
industrias sostenibles de base forestal, la reforestación, la conservación y la
protección de los bosques.
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